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Puede resumirse en dos
palabras: curiosidad y constancia.
La curiosidad comenzó
apenas llegada a Viedma. En el centro de Mar del Plata, no había podido
observar vestigios de la historia como los que emergen por todas partes en
Carmen de Patagones.
La lectura de la historia
regional entonces, se convirtió en atrapante. Algún libro me desorientó;
encontré otro sobre la misma época y pensé que ambos serían más
entendibles si los unía. Los fiché, ordenando el resultado año por año
y así, sí, tuvo más sentido. Luego otro. Fiché e intercalé más de
trescientos... Como inicié esta tarea para mi propio entretenimiento, no
se me ocurrió indicar la fuente concreta párrafo por párrafo. Esto es un
gran error desde el punto de vista académico, y más aún porque, hasta 20
ó 30 libros, recordaba en cual había leído un dato; pero hoy, sólo puedo
asegurar que se encuentra en alguna de las fuentes indicadas.
Devorando libro tras
libro, pronto me resultó difícil encontrar temas sobre los cuales nada
supiese. Asalté -literalmente- las bibliotecas públicas y, con el
advenimiento de la Internet, navegué por el mundo entero.
En algún momento de 1996,
hice algo divertido: una simulación histórica. A partir de 1998, el
“futuro” entonces, continué el “fichado” hasta el año 2020.
Cuando me mudé a
Trevelin, pasé un par de años sin teléfono y con una casa rústica y su
enorme terreno que requirieron mucho trabajo. Continué fichando,
igualmente, la actualidad, incorporando los datos al archivo existente. Y
fue por eso que a partir de 1998, se me mezclaron los hechos reales con
los imaginarios y así quedó.
Desde el 3 de octubre de
2001, que di por concluido el gran archivo, sigo leyendo y fichando
(títulos no incluídos en las Fuentes de esta página) con la
intención de cruzar datos de diferentes autores en procura de una
“auto-corrección” . Lo haré un invierno de éstos... |